Hola, soy Carlos Borràs, artista fallero, nunca olvidaré lo sucedido en las fallas de 2025. No sé en qué momento exacto entendí que podía morir.
No fue de golpe. Fue poco a poco, cuando el tiempo dejó de avanzar como lo conocemos y se convirtió en una espera interminable.
La DANA de marzo de 2025 no fue una tormenta más. Fue una experiencia límite. Mi mujer y yo (Carlos Borràs) pasamos más de dieciséis horas atrapados en un puente, viendo cómo el agua subía sin control, escuchando gritos, sirenas lejanas y observando escenas que nunca deberían formar parte de la vida de nadie. En ese momento no piensas si en eres artista fallero, ni en proyectos, ni en Fallas. Piensas en sobrevivir. En salir de ahí juntos. En no ser los siguientes.
Las Fallas de 2025 fueron una pesadilla
Cuando por fin todo paró y pudimos movernos, llegó la segunda parte del golpe: volver al taller. El lugar donde había puesto mi ilusión y esfuerzo estaba devastado. El agua había alcanzado metro y medio. Herramientas inutilizadas, materiales perdidos, piezas dañadas, puertas arrancadas. El taller no era solo un espacio físico; era una extensión de mí. Verlo así fue como recibir otro impacto, esta vez silencioso, más profundo.
Ahí es donde empieza la verdadera lucha, la del ¨Carlos Borrás Artista Fallero¨. No la que se ve desde fuera, sino la interna. La de decidir qué hacer cuando estás roto por dentro y el cuerpo aún no ha asimilado lo vivido. Cerrar el taller y retirarme era una opción lógica, pero yo decidí seguir y terminar como fuera las fallas de 2025.
La decisión más dura como Artista Fallero que tomé nunca
No desde la épica, sino desde la necesidad. Seguir porque parar habría significado rendirme no solo a una situación, sino a mí mismo. Trabajé como pude. A veces sin fuerzas, a veces con miedo, a veces no me sentía ni artista fallero, solo un solucionado de problemas. Reconstruyendo piezas, rehaciendo otras desde cero, improvisando soluciones que jamás habría imaginado en condiciones normales. Cada día era una pequeña batalla ganada, pero la fecha de marzo 2025 no la olvidaba ninguna noche antes de intentar dormir.
Yo, Carlos Borràs planté todas las fallas en 2025
Llegar a plantar las fallas del 2025 ya fue un triunfo personal. Competir en sección 1ª Infantil, una de las secciones más duras, después de todo lo vivido, era algo que meses antes me habría parecido imposible. Cuando llegó el premio, el número 12 de la sección en la comisión dels Doctors, no lo viví como un éxito al uso. No fue euforia. Fue alivio. Fue cerrar una herida. Fue la confirmación de que no había tirado la toalla cuando todo invitaba a hacerlo.
Ese premio no representa solo una falla. Representa una decisión tomada en el peor momento de mi vida. Representa seguir creando cuando el miedo aún estaba dentro. Representa resistir.
Un Artista Fallero nunca debería vivir esto
Os mentiría si dijera que todo fue apoyo. Agradezco de corazón a los falleros que estuvieron ahí y compartieron mi carga en los momentos más duros. Pero también viví la falta de empatía de otros, hasta el punto de sufrir un intento de linchamiento social después de lo ocurrido. Aún hoy me cuesta entender cómo hay quien antepone intereses económicos o festivos a la desgracia ajena de una persona que dio todo lo que tenía, literalmente. Supongo que, como colectivo, todavía nos queda mucho por aprender.
Durante un tiempo me arrepentí de haber continuado, de haberme exigido tanto para terminar aquellas Fallas de 2025. El desgaste físico y emocional fue enorme. Pero con la distancia, hoy entiendo que había una lección que debía aprender. Dura, sí, pero necesaria. Ya no volveré a ser el mismo Carlos Borrás que quería ser Artista Fallero desde niño al coste que fuera necesario, aprendí que nunca jamás volvería a colocarme en una situación tan vulnerable, una que estuvo a punto de costarme la vida no una, sino dos veces.
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